Hay viajes que acumulan destinos. Y hay viajes que construyen una historia. El Circuito Argentina Signature hace lo segundo: la pasión de Buenos Aires, el silencio monumental de los Lagos Andinos y el ritual íntimo de descorchar un Malbec ante los Andes nevados, todo en un único hilo privado que ÉLEVÉ teje a la medida exacta de quien lo va a vivir.
Tres ciudades. Tres emociones. Un solo viaje privado.
Buenos Aires enciende los sentidos desde el primer paso: su tango, su gastronomía de autor y su arquitectura de barrio son una promesa cumplida para cualquier viajero europeo. Bariloche y los Lagos Andinos añaden una escala diferente — la de los glaciares, los bosques de arrayán y el agua que refleja cumbres de tres mil metros — con la intimidad de un lodge que parece construido solo para usted. Mendoza, último acto del circuito, es la capital mundial del Malbec de altura: catas privadas con enólogos que hablan de sus viñedos como de un hijo, almuerzo bajo la parra con los Andes nevados al fondo y botellas que no se encuentran en ninguna carta de España. El Circuito Argentina Signature enhebra estas tres dimensiones con una lógica narrativa impecable, sin traslados que cansen ni días de relleno.
Itinerario día a día — 13 noches
Llegada a Buenos Aires — La ciudad que le recibe como si la conociera de siempre
Su concierge ÉLEVÉ aguarda en Ezeiza con su nombre en un cartel discreto y un vehículo de gama alta que le lleva directo al hotel boutique de Palermo o Recoleta — barrios que huelen a jacarandá y a café recién hecho. La tarde es suya: para caminar, para instalarse, para respirar el aire de una ciudad que nunca termina de sorprender. Por la noche, mesa reservada en un restaurante de cocina de mercado donde el menú cambia cada semana y el sommelier habrá elegido ya, con su concierge, el vino que acompañará el viaje.
Buenos Aires — El tango, la parrilla y el arte: tres razones para no querer irse
Con guía cultural bilingüe, San Telmo muestra su Buenos Aires de adoquín y antigüedades; La Boca, su color desbordante; Palermo Soho, sus galerías y sus librerías de autor. El almuerzo en una parrilla de referencia es una ceremonia en sí misma: cortes que en España no existen, fuego lento y asador que lleva cuarenta años frente a las brasas. El MALBA ocupa la tarde con Frida Kahlo, Tarsila do Amaral y la mejor colección latinoamericana del continente. La noche culmina en una milonga histórica de Almagro: clase introductoria de tango con maestros de la casa, mesa premium y espectáculo privado que convierte el tango en algo que se siente, no solo se mira. El tercer día: mercado de San Telmo al ritmo que usted imponga, y Palermo Soho para quien quiera llevarse a casa algo distinto.
Buenos Aires — Bariloche: cuando el avión aterriza entre montañas
La mañana es suya en Buenos Aires: un spa, unas compras en Palermo, o simplemente el café con medialunas en la terraza del hotel. Por la tarde, traslado privado a Aeroparque para el vuelo a Bariloche. El momento en que el avión desciende sobre el lago Nahuel Huapi — ese azul imposible rodeado de picos nevados — adelanta ya todo lo que el sur de la Patagonia promete. Su concierge local le espera en el aeropuerto. La cena en el lodge, con la cordillera tiñéndose de naranja al atardecer, es el mejor prólogo para los días que siguen.
Bariloche — El silencio del lago y el bosque que detiene el tiempo
Día 5: su embarcación privada espera en el muelle al amanecer. La navegación por el Nahuel Huapi tiene algo de viaje interior: el agua quieta, los arrayanes centenarios de la Isla Victoria con su corteza color canela, y el almuerzo a bordo con productos patagónicos —trucha, ciervo, quesos de estancia— mientras los picos se reflejan en el agua. La tarde se cierra con un paseo por Bariloche y los chocolates artesanales que aquí son alta confitería, no souvenirs. Día 6: el Cerro Campanario regala en quince minutos de teleférico uno de los panoramas más fotografiados del hemisferio sur. La tarde es libre para elegir: kayak en el lago, bicicleta por el Circuito Chico o lectura en la terraza del lodge. La cena en un restaurante boutique con carta de vinos patagónicos pone el punto final perfecto.
Bariloche — Un picnic con sommelier y el bosque más singular del mundo
Día 7: el Circuito Chico es la ruta escénica más bella de la Patagonia septentrional. Su vehículo privado para en Playa Bonita, en el mirador de la Bahía López y frente a la fachada legendaria del Llao Llao. El almuerzo es un picnic gourmet a orillas del lago Moreno con sommelier privado: tabla de productos locales, quesos de oveja y una botella elegida para el momento y el paisaje. Día 8: Villa La Angostura y el Parque Nacional Los Arrayanes guardan el único bosque puro de arrayán del mundo — árboles milenarios con troncos naranjas y hojas que filtran la luz de un modo que no existe en otro lugar del planeta. Su guía botánico privado convierte el paseo en una lección de ecología que se recuerda para siempre. Cena libre en Bariloche para cerrar a su ritmo.
Bariloche — Mendoza: de las montañas nevadas a los viñedos
El vuelo a Mendoza sobrevuela la cordillera a plena luz: un vuelo que vale ya por sí mismo. La llegada al wine hotel boutique, rodeado de viñas en barbecho o en plena madurez según la estación, activa otro registro sensorial — el del Malbec de altitud, el de la tierra árida que produce uvas de concentración extraordinaria. La tarde es de descanso y orientación: su concierge local le introduce en el carácter de la región y en el programa que viene. La cena en la bodega del hotel, con vinos de guarda seleccionados para el primer encuentro, inaugura los días más placenteros del circuito.
Mendoza — El Malbec de autor y los viñedos más altos de Argentina
Día 10: dos bodegas boutique del Valle de Luján de Cuyo, elegidas por su enólogo residente que espera para una cata técnica privada — no un tour de grupos, sino una conversación entre personas que aman el vino. El almuerzo de maridaje en el comedor de la bodega, con los Andes nevados al fondo de la cristalera, es una de esas imágenes que quedan grabadas. La tarde libre en Mendoza capital: sus plazas arboladas, su mercado y sus bares de vino natural invitan a una deriva sin agenda. Día 11: el Valle de Uco, a 1.100 metros de altitud, alberga las bodegas más fotogénicas y vanguardistas de Argentina — arquitectura de autor entre viñas. La visita incluye un recorrido a pie por los viñedos con el viticultor, que explica por qué el frío de la noche y la radiación de la altitud producen vinos que no existen en ninguna otra latitud.
Mendoza — Cara a cara con el Aconcagua: el techo de América
La Ruta de Alta Montaña asciende hacia el Paso de los Libertadores en un crescendo de paisaje que va del viñedo al glaciar en tres horas. El Aconcagua aparece de golpe en el mirador del Horcones: 6.962 metros de granito y nieve eternas, el punto más alto de todo el hemisferio occidental. No hace falta escalar — estar frente a él ya es una experiencia de escala. El Puente del Inca, ese arco natural de roca teñida de azufre sobre el río Las Cuevas, añade un matiz geológico sorprendente. El almuerzo es en la montaña, con la cordillera de los Andes desplegada a ambos lados del valle. La cena de despedida en Mendoza, en el restaurante que su concierge habrá reservado en función de sus preferencias, cierra el circuito argentino como se merece.
Mendoza — Buenos Aires — Regreso a España
El viaje se cierra sin prisas: traslado privado al aeropuerto de Mendoza, vuelo de conexión a Buenos Aires y embarque hacia España. ÉLEVÉ coordina cada tramo de la jornada final para que usted no tenga que pensar en nada logístico — solo en qué parte del viaje quiere volver a vivir primero.
Lo que está incluido — sin letra pequeña
- Noche de tango de gala con show privado en milonga histórica porteña
- Navegación privada por el lago Nahuel Huapi con almuerzo a bordo
- Cata técnica con enólogo en bodega boutique del Valle de Uco
- Picnic gourmet a orillas del lago Moreno con sommelier privado
- Panorámica privada del Aconcagua por la Ruta de Alta Montaña
- Alojamiento en wine hotel de autor entre viñedos andinos
Si prefiere centrarse en un único destino, explore en profundidad Buenos Aires de Gala, Bariloche y los Lagos Andinos o Mendoza y la Ruta del Vino. También puede consultar nuestro Circuito Patagonia Signature o el Norte Argentino Signature para completar su visión del país. Vea todos nuestros itinerarios disponibles.
El circuito Argentina Signature está diseñado para 12 noches como base: 4 en Buenos Aires, 4 en Bariloche y 4 en Mendoza. Con 14 noches se amplían las estancias para incorporar excursiones adicionales, un día de bienestar en spa boutique o un recorrido por el Camino del Vino con más holgura.
El circuito funciona de manera excelente en primavera (octubre-noviembre) y otoño (marzo-abril). La primavera ofrece Bariloche con vegetación exuberante y Mendoza en plena cosecha tardía; el otoño brinda el espectáculo del bosque rojo en Bariloche y la vendimia en Mendoza. Buenos Aires es agradable en cualquier estación salvo julio-agosto, cuando las temperaturas descienden.
El itinerario Argentina Signature está optimizado para parejas o grupos de hasta ocho personas. Todos los traslados son privados y exclusivos, por lo que la experiencia no varía según el número de viajeros. ÉLEVÉ adapta el ritmo, las actividades y los alojamientos al perfil de cada grupo sin coste adicional de coordinación.